Arte de la degustación del café

Degustar: saborear dos veces.

Ninguna bebida tiene en el cuerpo y en el espíritu los efectos beneficiosos del café espresso. Aumenta la lucidez y la concentración, estimula la creatividad, acaricia los sentidos y evoca sensaciones y recuerdos.

El merito es de la cafeína, contenida en el espresso en dosis muy bajas, pero sobre todo del aroma y del cuerpo. 

Si el aroma es el conjunto de perfumes que surgen de la taza, el cuerpo es la percepción táctil de terciopelo entre la lengua y el paladar.  

Cada aroma actúa sobre la memoria personal reviviendo recuerdos, asociaciones y evocaciones. 

Degustar, es decir, aprender a beber con conocimiento un café espresso, significa también reencontrar el sabor de los días vividos y descubrir cada vez algo nuevo de uno mismo y de la experiencia del mundo. 

La degustación de un espresso es sobre todo un recorrido a través de los sentidos. Y degustar es mucho más que simplemente saborear, es más bien reconocer los componentes y entender los porqués del sabor. Es, por tanto, disfrutar dos veces, ampliar la esfera perceptiva y sensorial, viajar en la memoria y en la imaginación.

 

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